Vivir la sexualidad sin finalidad reproductiva no es un privilegio de las sociedades modernas contemporáneas. Controlar la fecundidad es una práctica que acompaña la historia de la civilización humana. Desde las recetas de los griegos antiguos hasta los métodos anticonceptivos modernos, las sociedades humanas han buscado limitar el número de sus descendientes intentando separar la reproducción de la dimensión placentera, afectiva y comunicacional de la sexualidad.
Desde la organización en sociedad, la especie humana ha buscado, en determinadas circunstancias evitar que la relación sexual entre hombre y mujer, sea fecundante. La humanidad aplicó la anticoncepción con mayor o menor intensidad, desde lo más remoto de los tiempos. Éste comportamiento constituye una variante con respecto al resto de las especies animales cuyos machos y hembras están programados, instintivamente, para atraerse y reproducirse.
El recurso de la anticoncepción es un rasgo específico de la especie humana, asociado a la capacidad de recurrir a determinadas técnicas y procedimientos. Por ejemplo, introducir en el fondo de la vagina placas realizadas con excrementos secos de cocodrilo o elefante, fue una recomendación que se registra en la cultura islámica hasta el siglo XIII. En textos del Génesis y del Talmud existen referencias directas a pociones en base a raíces secas utilizadas para protegerse a la vez de una fertilidad o de una esterilidad, excesivas. En el propio Juramento Hipocrático ya se explicitaba la existencia de medios anticonceptivos y se señalaba que “tampoco proporcionarás a mujer alguna un pesario abortivo”, lo que quizás brinde explicación a la resistencia que, aún en pleno siglo XXI, muchos profesionales de la salud tienen con relación a la prestación de métodos anticonceptivos.
El siglo XX determinó avances, sin precedentes, en la evolución de una amplia gama de métodos anticonceptivos que han acompañado dos de los procesos más significativos de la época: la revolución sexual y la liberación de las mujeres del modelo restrictivo de una sexualidad al servicio de la procreación o al proyecto exclusivo de ser madres. Estos avances fueron plasmados en múltiples acuerdos internacionales que han proclamado el reconocimiento del derecho de las personas a decidir número y espaciamientos de los hijos que desean tener. Derecho que no puede ser violentado en función de otros intereses. La Conferencia Internacional de Población y Desarrollo de las Naciones Unidas, realizada en 1994 en El Cairo, significó un hito histórico y un cambio de paradigma en lo que refiere a políticas de población. A partir de allí ninguna política económica y/o demográfica puede primar frente al derecho humano y a la libertad de las personas a decidir. Este principio es un compromiso ético y político asumido por los Estados, que busca proteger a las personas de cualquier política de desarrollo que no esté pensada en garantizar el bienestar de la población.
Tener información científica y confiable sobre los distintos métodos anticonceptivos; así como tener garantizado el acceso a servicios que procuren una atención confidencial y respetuosa y una amplia oferta de métodos, son condiciones que también hacen al ejercicio pleno de los derechos sexuales y los derechos reproductivos.
Fórmula frenteamplista a favor de ley de salud sexual y reproductiva
La campaña en el Parlamento y el Poder Ejecutivo
Guiando al adolescente. Clínicas darían píldora del día después y preservativos
El MSP seguirá entregando DIU gratis Objetivos
Las Afiliadas del Círculo Católico no recibirán DIU. Opción.
"Un tema central en la campaña electoral"
"Derecho a una información científica y confiable".
"Nos debemos un cambio cultural que valore las diferencias"
"Traer un nuevo ser al mundo, una decisión libre".
"Todos y todas asumamos la responsabilidad que nos compete"·
"El derecho a vivir sin violencia está ausente en la vida de la mayoría de las mujeres".
hacelosvaler.org es el sitio oficial de la campaña por los Derechos sexuales y reproductivos que se lleva adelante en Uruguay en el marco del proceso electoral 2009.
"Las decisiones sobre tu cuerpo, tu salud y tu vida te pertenecen. Son tus derechos, hacelos valer”