Los abajo firmantes consideramos que te equivocas mucho al amenazar con la excomunión a los diputados y diputadas nacionales que voten favorablemente la Ley de Salud Sexual y Reproductiva.
No te corresponde y entendemos debes levantar ese pronunciamiento que has emitido como representante y pastor de la Iglesia Católica, aunque tienes derecho a ser fiel a tus convicciones personales
Como parte activa, nos identificamos y permanecemos fieles a una Iglesia Católica que se ha mantenido en marcha y solidaria con los cambios imprescindibles de estos tiempos, y ha atendido las necesidades y derechos humanos de la ciudadanía.
Nos encontramos absortos y avergonzados, Hermano Nicolás, ante las declaraciones públicas que has manifestado amenazando a legisladores/as nacionales con la excomunión, la expulsión.
Nos preocupa no solamente el atributo que has arrogado frente a nuestra Iglesia y a una sociedad que ha manifestado desde su constitución la vigencia del laicismo como sistema, sino también por la poca sensibilidad y conocimiento que has manifestado en tus declaraciones frente a un tema cotidiano, sensible y de necesidad de todo el país.
La legislatura nacional, democrática y representativa, es el órgano de decisiones de medidas de la totalidad de la ciudadanía uruguaya, diversa y plural. Le corresponde discutir y decidir, conociendo bien y sin presiones sobre los problemas nacionales, las necesidades de su pueblo, de sus hombres y mujeres.
Y vaya si es un problema nacional la falta de una legislación adecuada y actualizada sobre la salud sexual y reproductiva de nuestro pueblo, cuando es necesario que tanto la sexualidad y la reproducción sean tiempos y espacios de intimidad, de respeto mutuo y de las propias convicciones, de autonomía moral, de responsabilidad en las decisiones personales frente a sí mismo, frente al otro/a, la pareja, los hijos, la vida...
Y así lo ha definido este gobierno electo por el pueblo.
Y así quiere vivir su sexualidad y su capacidad reproductiva, el 63 % de la población uruguaya que visualiza en esta ley una posibilidad de mejora en nuestra calidad de vida.
Y somos también una muestra diversa de hombres y mujeres que se sienten iguales ante lo esencial de la vida, de compatriotas, de personas abiertas a contribuir a una vida mejor, sedientos de paz y justicia, tratando de compartir los bienes de la tierra, trabajando por igualdad de oportunidades,
Y para que no haya persona en el país que sea discriminada ni excluida por condición alguna de su modo de ser o modo de vivir.
Y tratamos de ser fieles al mensaje de fraternidad y liberación que le da sentido a la comunión, a nuestro compromiso de laicos y laicas insertos en la dinámica de la vida.
Y reconocemos en ello el mensaje de las Bienaventuranzas.
Y lo seguiremos haciendo en la complejidad de los cambios, con respeto y dando oportunidades a la tolerancia y derechos a la diversidad.
Y a la Iglesia, Asamblea del Pueblo de Dios, que respeta y convive, que ama y piensa, que estudia, trabaja y lucha cada día, que siente y disfruta, que recibe con entusiasmo a sus hijos e hijas, hermanas y hermanos, y que agradece por seguir viva y honrar la existencia
Y es a la Iglesia a la que pertenecemos y queremos sostener. Es justo y necesario.
Nicolás, si continúas pensando que tu ministerio te habilita en este tiempo, en esta historia que transitamos, a excomulgar personas; si continúas pensando que el ejercicio de la democracia merece la excomunión, te pedimos que nos incluyas en el mismo trámite de excomunión al que pretendes someter a los legisladores y legisladoras.
No queremos seguir en comunión con este sector de la institución que sostiene esas prácticas.
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